La picadura de un insecto, ciertas reacciones alimentarias o las alergias pueden provocar problemas en la piel de nuestros perros. La dermatitis es un mal bastante habitual y algunas razas tienen una mayor predisposición genética. Veamos cuales son las razas más propensas a padecerlas y los motivos.

No todas las dermatitis son iguales ¿Qué tipos hay?

Principalmente podemos hablar de cuatro tipos de dermatitis en perros:

Dermatitis atópica en perros

Algunos canes son más vulnerables que otros a padecer alergias, producidas por agentes externos como insectos, el polen, los ácaros o la caspa. En estos casos se habla de dermatitis atópica. Los principales síntomas que presentan son:

  • Escozor o picazón, lo que hace que el perro se rasque o se lama constantemente
  • Enrojecimiento de la piel
  • Sequedad, llegando incluso a la descamación
  • Granos, pústulas o eccemas
  • Endurecimiento y/u oscurecimiento de la zona afectada
  • Áreas sin pelo

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Esta afección puede afectar a todo el cuerpo y su tratamiento se centra en aliviar el picor, para evitar que el perro se siga rascando y se provoque heridas en la piel. También pueden recetarse algunos medicamentos adicionales, siempre bajo la supervisión de un veterinario.

La mejor forma de prevenir la dermatitis atópica es una adecuada vacunación, pues ello puede reducir las probabilidades de que el perro la desarrolle hasta en un 15%. Normalmente, los canes con esta patología suelen mostrar los primeros indicios a partir de los tres años de edad.

La alimentación también es un elemento clave. Si tu perro pertenece a una de las razas de riesgo, es recomendable vigilar su alimentación; asimismo deben emplearse champús que no irriten la piel.

Razas como el bóxer, el pug, el west highland terrier, el golden retriever o el setter tienen una incidencia mayor de dermatitis atópica, en comparación con otros perros. Además, es más común en hembras.

Aunque no es transmisible entre perros ni a las personas, es importante tratarla lo antes posible para evitar complicaciones derivadas, como otitis u otras infecciones.

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Dermatitis fúngica

Otro causante habitual de dermatitis canina son los hongos. Razas con un exceso de pliegues en la piel, como es el caso del shar pei o del bulldog inglés, tienen un riesgo mayor.

Cuando la suciedad o la humedad se acumulan entre sus arrugas, por una falta de higiene o un mal secado, los hongos aparecen. Si el perro tiene bajas las defensas aún es más probable que estos microorganismos proliferen. Los signos más evidentes de una dermatitis fúngica son:

  • Cambios en el color de la piel
  • Comezón intensa
  • Caída de pelo anormal
  • Mayor sequedad
  • Pus o supuraciones

Dermatitis por contacto

Se produce cuando un agente externo, como un químico, entra en contacto directo con la piel del perro. Las pinturas, el cloro, los plásticos, algunos medicamentos y otros productos de limpieza pueden provocar este tipo de reacciones, por lo que debes tener cuidado y evitar que estén a su alcance.

En estos casos, los efectos que pueden verse en el perro son:

  • Enrojecimiento e inflamación de la piel
  • Picor intenso, que hace que se rasque de forma continua (prurito)
  • Piel endurecida y reseca
  • Pueden aparecer costras o ronchas

Si sospechas que la salud de tu perro está en riesgo por este motivo, acude cuanto antes al veterinario para que lo revise y te ayude a identificar el causante de la alergia. Este tipo de dermatitis se da en canes de cualquier edad, raza o sexo.

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Dermatitis seborreica en perros

Un último tipo de dermatitis es la seborreica, que puede darse por varios motivos. Bañar a un can en exceso puede provocar este efecto rebote, pero también puede deberse a una alergia hacia un producto externo o a una intolerancia a un ingrediente que forme parte de su dieta.

Para poder conocer exactamente qué la provoca, será necesario que un especialista realice algunas pruebas, lo que podría implicar cambios en el champú que utiliza habitualmente tu amigo canino o en la gama de pienso que come.

De detectarse a tiempo, este padecimiento puede mantenerse bien controlado. Aunque nunca termina de curarse por completo, con una alimentación y una higiene apropiada la intensidad de los brotes irá a menos. Estate atento y así tu compañero de aventuras se sentirá feliz y libre de ese picor insoportable que provocan las dermatitis.

FUENTES BIBLIOGRÁFICAS:

  • Reedy LM, Miller WH, Willemse T: Allergic skin diseases of dogs and cats. Philadelphia, WB Saunders, 1997.

  • Griffin CE: Canine atopic disease. En: Griffin CE, Kwochka KW, MacDonald JM (eds): Current veterinary dermatology. The Science and Art of Therapy, St Louis, Mosby Year Book, 1993.